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‘’Historias’’ de Rosa Neira

Posted by Yvonne Sanguineti Galería de Arte - 3 diciembre, 2019

Inauguración: sábado 23 de noviembre de 2019

Yvonne Sanguineti Galería de Arte presenta la exposición individual “Historias” de la artista Rosa Neira, está compuesta por una serie pinturas en pequeño formato. La muestra se inaugura el sábado 23 de noviembre a las 12pm y podrá ser visitada hasta el sábado 21 de diciembre en el horario de lunes a sábado de 11 a.m. a 8 p.m. en Av. Grau 810, Barranco.

El arte académico es definido por los especialistas como el tipo de creación plástica que observa normas de estatuto clásico, aprendidas en academias y otras instituciones de corte tradicional. Los movimientos artísticos más significativos de fines del XIX hasta hoy se configuran como rupturas de moldes canónicos de academia que excluían al artista de su propia obra. Hoy que todo y nada está dicho en las artes visuales, palabras como ´clasicismo´, ´lo establecido’ y 'academia´ solo tendrían sentido en una resignificación que ironice o incluso llegue a la denuncia.

Historias, la primera muestra de Rosa Neira, cabe dentro de una acepción de arte académico si bien completamente distinta a la convencional; no por códigos de escuela, imitación y rigidez sino por el camino que la artista ha tomado desde que años atrás, en París, comenzó a pintar y lo hizo con maestros de taller más que de salón, que la ha llevado de la ruta intelectual a la artística como a las dos partes de lo mismo.

La formación universitaria de Rosa Neira se dio en una facultad de Historia, dentro de las Ciencias Humanas tal como se impartían en la Universidad Católica del Perú hacia los años setenta. Neira, con una mirada inquisitiva, encontró allí un tiempo y un espacio que la capturaron y en ello siguió investigando. Esa revelación fue el siglo XVI.

El siglo de los descubrimientos y la consolidación de los imperios español y portugués; la Tierra deja de ser plana y en su redondez genera cambios geográficos, demográficos y por ende sociales. El mestizaje y el cosmopolitismo comienzan a ser vividos cotidianamente. Sabores, colores, olores sugerentes, divinos, repugnantes, van y vienen en los dos sentidos. Las grandes cosmovisiones europeas se imponen en las colonias más por necesidad política que por convicción evangelizadora. En el arte sacro queda establecido que el manto de la Virgen habrá de ser siempre azul, color que en los intercambios mostraba matices inimaginables. El algodón americano llega a los talleres de los pintores europeos como una opción accesible frente al costosísimo algodón egipcio que algunos privilegiados podían usar. Se generaliza entonces la pintura sobre lienzo, un soporte sobre el que se aplican nuevos colores naturales. Las innovaciones técnicas y sociales van de la mano con los cambios en la representación. El retrato llega para quedarse, la singularidad, el individuo, el mensaje facial y la actitud reflejan personalidades de reciente aparición en los reductos de la pintura tradicional.

La pintura de Rosa Neira adopta el sesgo académico de los pintores flamencos como Vermeer, Van Eyck o Quentin Massys, que en el siglo XVI creaban en una sociedad impulsada por la riqueza individual y el trabajo como generador de bienes y estatus. Amsterdam es la primera ciudad europea que surge y se desarrolla de manera planificada, con áreas determinadas por funciones públicas, que se reproducen en lo privado de la vivienda. Una burguesía germinal se instala y faculta que los nuevos actores sociales se hagan retratar por los pintores de mayor prestigio.

Rosa Neira llega a la pintura por el camino de la Historia; sin embargo, las ideas no se encarnan en las personas como las piezas de una máquina: experiencias, vivencias, recuerdos, emociones, la educación, ponen el terreno para que germine una manera singular de ver y entender la realidad. En el caso de Rosa Neira resultan de especial importancia la influencia paterna y el viaje.

El padre de Rosa Neira, Eduardo Neira Alva, era arquitecto y urbanista y enrolado en el Bauhaus americano. El urbanismo -que luego Rosa descubriría en el Amsterdam del siglo XVI- es parte de su aprendizaje, pues el padre la adiestraba desde muy niña en la interpretación del espacio y el detalle del objeto: el faro del auto, la altura de una vereda, el vaivén de una puerta, la razón de un muro. La relación paterna de instrucción en lo mínimo del objeto y lo máximo de la urbe no se limita a la Lima familiar. Los Neira Ávalos pasan largas temporadas en Caracas, en México, en Brasil. Cambios de colegio, no necesariamente fáciles, amplían el horizonte da la muchacha, que se independiza a los veinte años de edad y continúa por cuenta propia con el viaje. Y es en París donde comienza a pintar, primero con la restauradora Florence Loigerot y luego, hasta hoy, en el taller de Pascal Poitoux.

Hay detrás de cada cuadro de Neira una historia y una Historia. El complicado camino de lo intelectual a lo plástico se ve expresado en una exhibición económica como cantidad, pero abundante en significados, conceptuales, técnicos y estéticos. Y si bien no todas las obras expuestas han sido trabajadas con la compleja técnica flamenca, el rigor y la precisión en cada una dice de la importancia que para Neira tienen los modelos académicos y simbólicos. La pintura de Neira coloca en paredes limeñas un tipo de obra escasamente cultivado en nuestro medio. Son expresiones quietas que no ocultan su ancestro fotográfico, centradas en la parte más que en el todo. Y en esas partes la mirada adquiere un carácter casi clínico en la descripción del objeto, que se obtiene mediante un trabajo paciente, casi artesanal, que la artista aplica en cada cuadro, a los que dedica la cantidad de tiempo que ella siente necesitan, a contracorriente con la rapidez y fugacidad que, en gran medida, definen el comportamiento del arte actual, al cual el tiempo de la técnica no parece preocuparle, tanto menos que el tiempo del concepto. En Neira ambos procesos son uno, de ahí la sorpresa que genera cada uno de los óleos expuestos. Formatos pequeños, técnicas poco usuales en nuestro medio, una representación minimalista que es la punta del iceberg, y el iceberg.

Rafo León, 2019

Agradecemos su difusión.

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