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“De la serie erosión – Amaranta” de Luis Sifuentes

Posted by Yvonne Sanguineti Galería de Arte - 16 junio, 2020

 

Inauguración virtual: miércoles 17 de junio / 7:30 pm

 

boton ex gif 2 - "De la serie erosión - Amaranta" de Luis Sifuentes

 

Yvonne Sanguineti Galería de Arte presenta la exposición individual "De la serie erosión - Amaranta", del artista Luis Sifuentes, está compuesta por ocho esculturas en mármol, granito y alabastro de pequeño, mediano y gran formato. La muestra se inaugura el miércoles 17 de junio a las 7:30pm y podrá ser visitada de forma permanente en la plataforma 3D Peoplearte Factory.

Luis Sifuentes, “Mamanka”, su nombre artístico, nació en Lima en 1962. Estudió Escultura en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Lima (1982-1987). En 1988 obtuvo la beca “Partners of the America” que lo llevó a Texas, EE.UU. Representó al Perú en la Bienal de Vicenza, Italia en 2003 y 2007. Su participación en diversos concursos a nivel nacional e internacional le ha merecido el primer Premio en más de una docena de veces, entre ellos el del “II Salón Nacional de Escultura ICPNA” en 1988, Simposium Internacional de Escultura 1997 en Montevideo Uruguay, Simposium Internacional de Escultura Puyo Corea en 1999, I Premio Nacional de Escultura CADE 2001 y 2002, Primer Salón Bienal Andino de Escultura Cuenca Ecuador en 2002, Premio del Concurso de Arte Internacional Escultórico Minero 2009.

La obra de este destacado artista peruano forma parte de importantes colecciones de museos y fundaciones. Asimismo, sus obras públicas se encuentran tanto en el Perú como en Chile, Uruguay, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Dinamarca, España, Italia, Francia y Corea. En 1994 presentó su primera individual “Ojo de Agua” en la galería 2V’S en Lima. Su última muestra “El Código Mamanka” la presentó en la galería Mundo Arte en Medellín, Colombia en 2009. “Erosión” es su octava muestra individual.

 

Las piedras

Habitamos una roca que rebota en el espacio; el fuego y el viento, el agua y el movimiento dan forma a las partes que la componen. Cada piedra es, de alguna manera, el soporte del imperio humano. Y el escultor, como todo artista, genera una paradoja: cuestiona a la naturaleza porque parece replicarla; sin embargo, su fracaso en esta empresa es su victoria,porque no coloca en la realidad un reflejo sino algo que antes nunca había iluminado el sol,o no tenía sentido.

Mamanka se propone poner en evidencia el diálogo que mantiene con la más brutal naturaleza y con su espíritu; espíritu que solo es evidente desde el rastro que dejó lo que antes estuvo vivo.

Por eso, con su obra ha jugado a reinventar ojos de agua, puquios y manantiales que humedecieron su infancia y fueron testigos de su relación de amor con una abuela - madre que es origen y es tierra: y por eso mismo un batán ha sido inspiración para dejar testimonio en granito que la belleza tiene sabor y nutre.

La memoria registra sin distingos tanto la ternura del amor como la belleza de la agonía, dela victoria temporal sobre la muerte: estas esculturas son sólidos rectángulos que dan cara al mundo desde una pátina surgida del tiempo, pulida y descarnada, y muestran en la parte superior una abstracción de orificios y membranas, una tensión orgánica de formas que nos remiten a nervios y músculos y expuestos.

Y aunque el relato sea épico y dramático, Mamanka ha sabido siempre instalar ante los ojos de quienes vemos en sus esculturas objetos a los que podemos referirnos como hermosos,delicados: tocarlos es como acariciar la piel de un planeta que finalmente es bueno porque nos acoge y nos contiene.

Javier Arévalo